

A las 10 teníamos contratado un tour por los estudios Pramount para ver un poco la industria del cine por dentro y la historia del 7º Arte, una experiencia muy recomendable aunque a mi parecer se quedan un poco cortos en tema Clásicos y en lucimiento de sets, pero flipas con lo que es la magia del cine, como pueden lograr que lugares tan mugrientos, sucios y descuidados puedan convertirse en auténticos sitios de ensueño glamourosos. Por no hablar de, como ha dicho Inés "vamos que en esta esquina lo han rodado todo" al ver una esquina que simulaba una calle de Nueva York en la que la guía nos ha enseñado, Ipad en mano, algunos trozos de películas que en esa misma parte se habían rodado. Es muy curioso ver cosas como que cambian los árboles dependiendo de la ciudad que quieran representar.
Yo personalmente me quedo con haber paseado por las calles donde Norma Desmond volvía en "Sunset Boulevard" a su ficticio reencuentro con el mundo del celuloide, o poder sentarme en el banco de Forrest Gump, o ver algunos Oscar delante tuyo tan importantes como el de la primera película que obtuvo uno, "Winds" o los dos del Padrino juntitos, y todas esas cosas que un declarado amante del cine se emociona hasta el punto de llorar al hacerlo.



Un perrito en el lugar más típico de los Ángeles, el Pink's, por cierto, fama muy bien merecida, a mis compañeras y a mi personalmente nos han sabido a gloria, nos ha servido de intermedio antes de seguir dedicándonos la mundo del cine.


Que mejor manera de bajar los hot dogs que una caminata por Hollywood boulevard sobre las estrellas del paseo de la fama mientras nos quedábamos picuetos al ver que el famoso Dolby Theater, lugar creado para la entrega de los Óscar, hace las veces de centro comercial. También cabe resaltar que el teatro Chino, donde están todas las manos y pies de estrellas del lugar impresas en cemento, es mucho más grande y espectacular de lo que creía, pero de todo eso prefiero hablaros otro día que pensamos volver con mas tiempo antes de que termine este viaje.


Prefiero contaros que soy fan de alguien nuevo, se llama Marie, tejana afincada en Los Ángeles de la que había oído mucho hablar por ser la novia de Celia, pero que, por diferentes motivos, no había tenido ocasión de conocer, cosa con la que ahora me siento muy a gusto porque me encanta haberla encontrado en su casa, rodeada de su gente haciéndome sentir tan bien. Me ha pedido que hablé mal de ella en este blog, que, como veréis, se está internacionalizando el selecto grupo de lectores, pero me resulta realmente imposible hacerlo. Era el cumpleaños de Celia, que, por cierto, también está aquí, pues lo ha celebrado en su casa y lo hemos pasado en grande, comiendo, bebiendo, jugando y hablando de temas de estos de arreglar el mundo de lo más interesante con personas de diferentes nacionalidades con sus puntos de vista, un auténtico placer. Espero volver a encontrarme en esta vida muchas veces con Marie, tanto en Los Angeles, como en Londres, en España o donde haga falta.




Así qué hemos vuelto al hotel en donde estas dos muchachas ya se han quedado fritas y yo me he puesto a contaros esto, me voy corriendo a la cama que mañana nos queremos volver a levantar como los viejos, al amanecer, para poder seguir teniendo mil aventuras y poder escribirlas en este blog.
Besos desde U.S.A
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