


Por algún motivo desconocido, el buen gusto se apoderó de este sitio y pasear por sus calles es un placer para los sentidos, tranquilidad, paz, sosiego, es lo que encuentras entre sus arboladas calles empinadas, una maravilla, las coloridas flores le dan un olor increíble. Madre mía que cursi me he puesto, debe ser que es lo que inspira esta ciudad, vive en ella Doris Day, no os digo más.








Y de ahí directamente a San Simeón, que queremos ver ahí el Hearst Castle, un camino por la costa con muchas curvas que hacen muy lento el recorrido de más de 150 km entre a tu derecha ves el mar, pero a tu izquierda te sorprende una zona montañosa que en vez de la idea que tenemos de California, aquello parece Escocia, tampoco acompaña el tiempo, está todo nublado e incluso con niebla, por lo que se ve, algo muy raro por estos lugares.
En el camino paramos un par de veces a ver las vistas y una muy interesante a ver cientos de focas tiradas en la playa. Una ruta, aunque pesada, bonita de hacer.






Y por fin llegamos al hotel de San Simenón, muy bonito y tranquilo a los pies del Castillo que visitáremos mañana por la mañana, a ver sí hace bueno tiempo en contra de las perdiciones!
Besos viajeros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿que opinas del esta entrada?