Tras unas plácidas 12 horas sobre las nubes hemos ido a dar por fin en tierras americanas, primer deseo cumplido, gozo que ha durado poco cuando hemos descubierto que, gracias a algo parecido a un error informático, nuestro coche de alquiler no existía, problema que hemos subsanado con rapidez gracias a un duro golpe a la tarjeta de Elena, hecho que hay que arreglar pronto pero que no ha evitado que nos dirigiéramos rumbo al hotel (decorado como la casa de una abuela americana, ahí abajo veréis la foto) con otro coche y un cansancio que ha desencadenado en que aquí acabe mi relato, ya que, después una vuelta de reconocimiento por la zona, incluida tienda de todo a $1 repleta de flamencos rosas y otras cosas que no sirven para nada (eso si, los medicamentos que no falten, viva el primer mundo), hemos decidido quedamos hoy a descansar y disfrutar de la maquina de hielo de el hotel. Que mañana nos esperan maravillosos momentos y hay que vivirlos con la conciencia y el descanso merecido.
Besos desde LA.




No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿que opinas del esta entrada?