domingo, 21 de abril de 2013

7º día, Gran Cañón y Las Vegas

Hoy nos hemos levantado muy, muy temprano para ir al Grand Canyon, haciendo una primera parada en la presa hoover, una de las más grandes del mundo y la que surte de agua toda esta zona. Vale, guay, una obra de ingeniería que te cargas, pero vamos, un muro "mu grande" y ya. Bueno, hemos visto el lago Mead, formado por dicha presa del río Colorado, que sirve de frontera con Arizona.








El Gran Cañón impresionante, una de las grandes obras de la naturaleza, tanto es así que parece que no estás allí, que es una inmensa foto que han puesto. Nos hemos hecho mogollón de fotos en los escasos 50 minutos que hemos estado, porque, vale, a mi personalmente de esos me sobran 20, pero las cosas no son así, luego me explico.




















Resulta que, como somos pobres, hemos cogió el autobús para ir hasta allí, pensando que las 6 horas que se tardan en llegar son reales, y, que va, en cosa de tres horas desde La Vegas seguro que llegas, pero estas compañías son my listas y te van parando un montón de veces en un montón de tiendas de souvenirs para que te gastes ahí los cuartos. Y eso que la primera parada nos ha parecido hasta graciosa, ya que era en un bar de la América Profunda con rancho, cowboys e incluso Angeles del infierno, pero ahí se acababa la diversión, el resto ha sido en los típicos conglomerados para turistas y ha llegado a parar dos veces, una de ida y una de vuelta, en el mismo puto McDonals, vamos, un lugar súper exótico!!! Se ha llegado a dejar incluso a gente tirada en el Gran Cañón para llevarnos al resto a una tienda, no os digo más.
Si no os importa gastaros un poco más, coged un helicóptero o una avioneta, porque de verdad que merece la pena ver ese espectáculo natural, además, son 45 minutos de viaje, pero en autobús no se yo si te compensa, sobre todo con la compañía Papillon que es con la que hemos ido nosotros.












Pero vamos, que de regreso a Las Vegas se nos has quitado todas las penas, nos hemos bajado de la mierda de autobús y nos hemos puesto como el kiko en un sitio que presume de las calorías de sus hamburguesas, el Heart Attack, donde todos vamos disfrazados de enfermos y las camareras son las enfermeras que te sirven las hamburguesas de hasta 8 pisos y si no te lo comes todo te azotan, toda una experiencia, yo me he quedado con la de 4 pisos que, pese a ser la mitad de la mayor, es la que más calorías tiene del mundo, garantizado, y, aunque no dejarme nada en el plato, y aquí viene lo sorprendente ¡me ha costado! (como sería), le he pedido a la enfermera unos azotitos, ¡como me voy a ir sin ellos!. Todo justo antes de adentrarnos en el Down Town.
































En la calle Fremont nos hemos encontrado con las verdaderas Vegas, es en la que están los primeros casinos, donde se puede vivir la auténtica ciudad de pecado y perversión que te imaginas de este lugar, con todos sus neones, borrachos, ruido, conciertos callejeros, gente de todo tipo y alguna que otra putilla, lo que esperas, vamos.




























Más tarde me he puesto hacer el freaky buscando la capilla donde se casaron Alaska y Mario, dándonos, ya de paso, una vuelta por todas las de la zona, y, ¡madre de dios!, ¡como pueden ser tan horteras!, me encantan, yo me quiero casar aquí. Hemos encontrado nuestro destino, con la sorpresa de que lo anunciaban incluso en una pantalla, nos hemos hecho las fotos de rigor y ala, para casa que son las 3 de la mañana y mañana tenemos que coger un vuelo muy temprano a San Francisco.




















Besos de despedida de la fantástica Las Vegas.

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