martes, 23 de abril de 2013

9º día, San Francisco

Seguimos en San Francisco, ciudad que alberga cantidad de culturas y sitios interesantes, algo raro en este país.
Hemos empezado con un desayuno en un sitio llamado Mel's Drive-in, típico bar americano donde me he comido los Pumpcakes (tortitas) de rigor, como le había prometido a Dani, el servicio ha sido excelente y la comida estaba riquísima, ¿qué más se puede pedir?




















De ahí nos hemos ido a Haight Ashbury lugar donde se desarrolló el movimiento hippie, de aquello no queda mucho, las casas pintorescas llenas de colorido y poco más, muy bonito, eso si.
































En esta calle había unas cuantas tiendas de ropa de segunda mano con cosas muy chulas donde me he vuelto loco a comprar y creo que me llevo ato para todo el verano.




Con tanta bolsa hemos tenido que coger el típico tranvía para volver al Hotel a dejarlas y ya de paso cambiarme, antes de irnos a uno de los sitios más famosos de esta ciudad, Rusian Hill en pleno Lombard St, conocida por sus curvas para que bajen los coches, muy bonita.
























Más tarde hemos ido a ver unas focas que se han instalado en el pier 39, un enbarcadero de la ciudad, de camino a otra de las excursiones programadas del viaje: Alcatraz.




















Un islote justo enfrente de la bahía alberga le prisión más famosa del mundo, cerrada en 1963, actualmente sirve de parque natural que acoge a las aves y plantas autóctonas y a los turistas morbosos, como nosotros, en busca de las historias mas sórdidas ocurridas entre sus muros. Interesantísimo ver el estado de conservación del lugar, estos americanos son muy listos en cuestiones turísticas y, en vez de darle una manita de pintura, lo han dejado tal cual estaba en la época para que percibas el auténtico sentimiento de los presos y carceleros en aquel lúgubre espacio. Si alguna vez venís por San Francisco, es parada obligatoria, yo os recomiendo el tour de noche que abren la enfermería, uno de los lugares más terroríficos del edificio, aprovechando la oscuridad de la noche para poner una iluminación tenebrosa. Eso si, deberéis comprar las entradas de cualquier hora con bastante antelación, que se suelen agotar días antes de la fecha.
























































De vuelta, tras bajarnos del barco, nos hemos comido un cangrejo y algo de marisco en uno de los bares de la bahía, no estaba tan rico como para el sablazo que nos han metido, no recomendable.


Y ahí ha terminado nuestro segundo día en San Francisco.

Besos sanfranciscanos.

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