Lo cierto es que eso es un 1 por ciento de mi clientela, que suele ser encantadora y no da ni gotita de lata.
De todos modos, estoy aquí viendo la gente que pasa y me surge una pregunta: ¿por qué el Toledano de pro tiene esa cara de amargado?, es que lo flipo con los caretos que me pasea la gente, con lo bonito que sería ver a todo el mundo con una sonrisa de oreja a oreja.
Bueno, como veréis estoy muuuy ocupado... es lo que tienen estas primeras horas de la tarde, que no hay ni dios, y más con una cosa que probablemente no os habréis enterado: estamos en crisis. Así que me he dicho, pues voy a saludar a las del blog, y aquí me tenéis, bueno, os dejo que se me empieza a llenar la marquesina.
Besos desde la Vega.

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