Es lo que tiene vivir en un lugar pequeño, que al final le coges mucho cariño a todos los que te rodean, y si te da el pedo amoroso, como me dio a mi, los abrazos y besos son muy reconfortantes, y, como hay confianza, encima te explayas poniendo a parir a troche y moche a los que te joden.
Así qué a ver sí aprendemos a no quejarnos tanto de cosas que en el fondo nos gustan, además, luego sacas de esa noche Toledana a alguno de esos que se quejan y me río yo de Paco Martinez Soria con su cesta por las calles de la capital!!
Rompamos una lanza por la noche Toledana.
Besos de resaca.

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