De mi cumpleaños tendría que contaros un millón de cosas: Lo divertidisma que fue la fiesta, cada año nos vamos superando, la ilusión que me hace ver a mis amigos reunidos y poder charlar con todos ellos (y con ninguno, que son tantos que luego no me da tiempo a tener esas grandes charlas que me encantan), los regalos tan preciosisimos que me han hecho, este año no me discutiréis que la que se ha llevado la palma de oro Esther, con su mega producción internacional en la que muchos de vosotros hábiles estado implicados y que se que muchos otros os habéis quedado con ganas de participar, me siento más que halagado.

Podría seguir hasta el infinito de todo lo que os quiero contar, así que será mejor que lo resuma todo diciendo que gracias a todos por volver a conseguir que mi cumpleaños sea una fecha inolvidable.













Respecto al corpus que os voy a contar que no os haya escrito ya en esta página, es algo sorprendente que una fiesta tan rancia en la que se conjugan el clero y el ejercito pueda encantarme de esa manera, supongo que amamos lo que vemos desde niños, aparte, eso de llenar una ciudad de toldos, macetas con flores, velones, y demás objetos kitsch me ha parecido siempre de lo más mariquita, es como que representa todo lo contrario a lo que pretende. Creo que no está bien publicitado a nivel mundial la que liamos en nuestro recorrido procesional, si fuera así yo creo que ya tendríamos dedicado hasta un casino en Las Vegas como mínimo. Recuerdo que mi amiga Cristiana, italiana donde las haya, nos visitó hace cosa de tres años por estas fechas, y no había oído jamás hablar de nuestro corpus, se quedó loca la muchacha, decía: si montáis esto por una procesión, que no haréis en Navidad, lo que hace la inocencia, pensaría que una ciudad tan austera (repito, rancia), apolillada, provinciana y promovida creo que por monos (monos muy clásicos, incultos y cerrados, eso si, ah, y ordenados sacerdotes), tenía que ser la polla melonera si era capaz de hacer algo así por el paso de una procesión.
De todos modos, si eres de fuera de la ciudad y quieres conocerla, te recomiendo que vengas en estas fechas de finales de mayo, principios de junio, todavía no hace ese calor atorante (es más, esto también es raro, pero este año me he muerto del frío con mi madre desde el balcón que cada año nos ceden tan amablemente nuestros parientes de "los cuatro tiempos" , no sólo es el mejor restaurante de la ciudad, también está regido por una gente realmente excelente, ya os hablaré de el en otra entrada) y encontrareis unas calles adornadas con la máxima ostentación posible, de verdad algo muy bonito de ver.




Y me despido, que vaya dos pesos pesados me he visto obligado a meter en esta entrada por motivos de proximidad en el tiempo y por ese mismo tiempo que las dos me roban, ¡nada más y nada menos que mi cumpleaños y el corpus! De mis temas preferidos como ya sabéis los más veranos lectores de este blog.
Besos cuplecorpuseros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿que opinas del esta entrada?