

El fin de año lo pasamos en Disneyland, ¡que no habréis oído hablar (o acudido) todos los lectores de este blog!, ¡como para contaros yo nada nuevo!, así que me limitaré a deciros lo emocionante y precioso visualmente que es pasar allí la entrada de año, con uno de los castillos de fuegos artificiales más bonitos y espectaculares que he visto en mi vida (fuera de fallas, claro) y es que aquello de combinar el colorido de la pólvora con las maravillosas canciones del universo Disney es la combinación perfecta, todo un placer empezar el año a ritmo de "let's go fly a Kite" de Mary Poppins.
Un consejo, si queréis pasar la entrada de año en el parque alguna vez, relajaos e id a disfrutar del espectáculo, no intentéis visitar las atracciones ni el parque en sí porque no veréis más que miles y miles de cabezas en el único día en que las personas de la eterna sonrisa la pierden para guiar a voces y no con muy buenos modales a los ríos de asistentes.




Para seguir con el homenaje al rey de la fantasía, ayer acudimos a El Capitán, un cine al más puro estilo de los clásicos Hollywoodienses, situado en pleno dentro de Hollywood Blvd, justo enfrente del Dolby Theater, donde la casi totalidad de sus proyecciones son de la factoría Disney. Allí estuvimos viendo nada más y nada menos que "La Bella Durmiente" todo un clásico que me demostró algo que sospechaba hace muchos años, esas películas hay que verlas en cine, y sí es en un cine de estas características, con organista animando la llegada de los asistentes, con introducción antes de la película, al más puro estilo antiguo Hollywood y encima con la entrada te daban palomitas y bebida, ¿qué más se puede pedir?. Es un auténtico placer para todos los sentidos.



Y como colofón de esta temática, ahora mismo vamos camino del "Disney California Adventure" segundo parque del resort, ya os contaré que tal, aunque no se por que me temo que le va a encantar.
Besos Disneyistas.
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