Otra cosa que os puedo contar es que mi hermana está aquí y después de nuestro viaje a California parece que nos llevamos mejor, debe ser que las adversidades unen, así que así pasamos los días, contado nuestras aventuras (y desventuras) por tierras americanas a los que vienen a visitarnos cada miércoles que, como cada año, son gente excelente. Eso es un valor seguro, en la Dolce somos felices.
Y poco más, que estoy muy ilusionado porque el miércoles que viene me voy a Mérida con mamá y Dani para ver a doña Concha Velasco sobré el escenario del teatro romano, ya os contaré que tal.
Y tras esta entrada chorra, que más que nada es para recordaos que no me he olvidado de vosotros me despido que empieza a llegar gente al kiosco.
Besos de agosto.

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